Begoña Zabala, responsable de Emakume Internazionalistak

“Aparecer desnudas ante la opinión pública simboliza el empoderamiento de la mujer sobre su propio cuerpo” 

Begoña Zabala González nació en 1950 y es activista del grupo feminista Emakume Internazionalistak desde su fundación en el año 1986. No obstante, su recorrido como defensora de los derechos de las mujeres comenzó mucho antes, en 1976. Durante este tiempo ha llevado a cabo importantes acciones en su beneficio; entre ellas su libro ‘Movimiento de mujeres. Mujeres en movimiento’

P- En primer lugar, ¿qué opina sobre el feminismo de Femen?

R– Me parece que se trata de un movimiento que goza de un eco importante. No veo mal que las mujeres decidan desnudarse y utilizar su cuerpo para los fines que desean. Aparecer de este modo ante la opinión pública constituye, desde mi punto de vista, un fuerte impacto. Simboliza el empoderamiento de la mujer sobre su cuerpo, que es uno de nuestros objetivos. Puede que haya determinados sectores sociales a los que este tipo de reivindicación no convenza en absoluto; pero a mí me parece muy efectivo.

Hoy en día todas las mujeres, solteras y casadas, pueden decidir sobre su vida

 P- Por tanto, ¿cree que este movimiento tiene futuro?

R– Por lo menos tiene presente. Es un movimiento con mucha fuerza; en él son las propias mujeres quienes se desnudan frente a que lo hagan otros, como sucede con los anuncios publicitarios y empresas como Playboy. Las mujeres aquí toman la iniciativa, no el patriarcado. No obstante, me gustaría hacer un apunte: el desnudo de la mujer no puede dar pie a una agresión sexista por parte del hombre; enseñar no significa que haya vía libre para poner la mano encima a nadie.

P-¿Cree que los índices de machismo han aumentado en los últimos años?

R– No, no lo creo. Puede que esté más visibilizado, pero es que antes no se sabía nada. Las mujeres aguantaban mucho y no eran conscientes del machismo que sufrían. Hoy en día la gente joven está haciendo un gran esfuerzo para alcanzar la igualdad entre sexos. No obstante, el poder mediático ejerce una gran presión y conduce a la asimetría entre hombres y mujeres. Los medios son los culpables de la formación de roles.

 P-¿Qué tipo de iniciativas lleva a cabo su asociación para enfrentarse al machismo?

R– El objetivo principal de Emakume Internazionalistak es denunciar la situación de roles diferenciados que existe. En nuestra opinión determinadas instituciones obedecen a un planteamiento de derechas, absolutamente conservador, que conduce a la mujer a una posición de inferioridad con respecto al hombre. Desde la organización denunciamos esta situación; nos reunimos para debatir e impartimos charlas sobre el tema. Nuestro trabajo se orienta sobre todo en esta línea.

El desnudo de la mujer no puede dar pie a una agresión sexista por parte del hombre; enseñar no significa que haya vía libre para poner la mano encima a nadie.

P- De modo que, en su opinión, los roles diferenciados siguen generando problemas…

R– Mira, voy a ponerte un ejemplo para que lo entiendas mejor. Hace unos días un hombre asesinó a su mujer y a su hijo y después se suicidó. La gente puede mostrarse reacia a señalar a esa persona como machista porque junto al crimen ha decidido poner punto y final a su vida. Pero detrás de esa acción también está la dominación del hombre sobre la mujer. Buscamos avanzar hacia la completa liberación de la mujer, pero es difícil en determinadas áreas. 

P- ¿Qué opina sobre la sexualidad?

R- A pesar de que se han dado muchos pasos, cada individuo debería poder decidir sobre qué hace y con quién. Hace poco llegó a mis oídos que una muchacha de un colegio de Pamplona se suicidó. Al parecer mantenía relaciones de carácter lésbico y sufría acoso por ello. ¿Qué está pasando para que una chica de 15 años crea que no vale lo suficiente? Es la sociedad en la que vivimos, los roles que todavía existen y que apuntan con el dedo a quien decide vivir de manera diferente.

P-En cuanto al trabajo, ¿las diferencias entre sexos siguen todavía presentes?

R-Efectivamente. Esto ocurre porque muchas mujeres ocupan un rol fundamental de cuidado de los hijos y otro tipo de labores que no se tienen en cuenta, como cuidar de la casa. Es difícil pensar en conseguir una pensión por ello, pero ni siquiera logramos el reconocimiento al trabajo desinteresado que hacemos. Se trata de un modelo que naturaliza las tareas que las mujeres llevan a cabo. 

P- A lo largo de sus años como activista, ¿qué valoración hace de la evolución del papel de la mujer en la sociedad?

R– Yo comencé en el año 76, con la resaca del franquismo. Desde entonces se han conquistado grandes triunfos: hoy en día todas las mujeres, solteras y casadas, pueden decidir sobre su vida, su cuerpo y su maternidad. Se han creado métodos para ello. Hemos conseguido muchas cosas y estamos contentas, pero todavía existen límites.

P- Para algunas personas el feminismo está tan mal considerado como el machismo al pensar que ambos representan posiciones extremas que se deben evitar. ¿Qué opina al respecto?

R– El machismo plantea una situación de dominio del hombre hacia la mujer, mientras que el feminismo únicamente habla de la liberación de la mujer. No implica por tanto el sometimiento del hombre. Lo único que pretendemos es poner de relieve la valía de las mujeres y pedir para ellas la sexualidad y el aborto libre. Además la fidelidad me parece una estupidez.

P-La fidelidad, ¿una estupidez?

R– No creo que la fidelidad sexual sea una cuestión tan relevante como la pintan. Dos personas pueden estar juntas estupendamente y es algo maravilloso. Pero si en un momento dado, por la razón que sea, uno de los dos no lo es, esto no puede dar pie a una agresión. Hay que hacer frente a este tema. En este sentido creemos que el feminismo está haciendo una buena lectura del amor romántico.

Ya vale de pensar que el amor es fundamental y que el amor todo lo justifica. Querer a una persona es bonito pero hay parejas que creen que se quieren y la realidad es que una parte machaca a la otra: “Te quiero mucho y por eso quiero que estés conmigo y con nadie más”. Es inconcebible. Se trata de una verbalización posesiva y celosa muy presente en los medios de comunicación y hay que hacerle frente desde el feminismo. 

Marta Baigorri

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